Pasión y celo por Dios
“…por medio del cual doy a él y a sus descendientes el derecho perpetuo al sacerdocio. Pues en su celo por mí, su Dios, purificó al pueblo de Israel, y los hizo justos ante mí”.
Números 25:13
LECTURA DEL DÍA: NÚMEROS 25:1-13
El libertinaje sexual no es algo indiferente para la vida de un pueblo. No es algo de moral privada, sino que pesa fuertemente en el desarrollo social. Por cuanto se relaciona con el nivel de responsabilidad y la capacidad de sacrificarse. En la Biblia, la lucha contra la inmoralidad sexual va constantemente unida con la fidelidad a Dios. Finees, hijo de Eleazar y nieto del sumo sacerdote Aarón, fue un hombre a quien Dios destacó por su celo. El Señor le tuvo en alta estima y le dio la promesa del sumo sacerdocio, gracias a su celo y su pasión.
¿Cómo se hizo Finees merecedor de tal favor? Tomó una lanza y mató a un perverso israelita que había cometido adulterio descaradamente con una mujer pagana, a plena vista de la nación. La rápida acción de Finees detuvo una plaga divina que cobró las vidas de 24,000 israelitas pecadores. Y el Señor le elogió por su celo devoto. No tuvo miedo de que le tacharan de puritano, hombre de prejuicios anticuados, persona de carácter intolerante. No se conformó con reír y pasar indiferente. Gracias a su celo, Dios le bendice y le convierte en el siguiente sucesor para el sumo sacerdocio.
Como hijos de Dios, debemos sentir por Dios. Hoy, lamentablemente la palabra “pasión” tiene a menudo una connotación sexual; pero el verdadero significado del término es “un deseo irrefrenable”, que bien puede ser un fuerte deseo por agradar a Dios.
Al igual que Finees, busca sentir una urgencia, un favor, un celoso deseo por el Señor y por todo lo relacionado con Él.



