Mi Encuentro con Dios. 11 de Junio del 2024
- familia2015restaur

- Jun 11, 2024
- 2 min read
*La sinceridad*
“Poco después, llegó una mujer samaritana a sacar agua, y Jesús le dijo: —Por favor, dame un poco de agua para beber”.
Juan 4:7
*LECTURA DEL DÍA: JUAN 4:1-15*
El encuentro entre la samaritana y el Señor Jesús, no sólo trajo como resultado la transformación de la vida de esta mujer, sino también el establecimiento del Reino de Dios en la vida de muchos que creyeron en Cristo y le rogaron que se quedara con ellos más tiempo, Jesús se quedó dos días con los samaritanos, “y creyeron muchos más por la palabra de Él”, dice Juan 4:41. Una de las cosas que llaman nuestra atención es la sinceridad de esta sorprendente mujer.
Es sincera en aceptar su necesidad de Dios, en reconocer que moralmente estaba mal, que socialmente no era bien vista. Fue sincera en manifestar que no sabía con seguridad cuál era el lugar correcto para adorar; en el Monte Gerizim o en Jerusalén. Fue sincera al reconocer que la salvación venía por medio de los judíos. Para cada asunto, Jesús tuvo una respuesta. La samaritana se volvió una misionera exitosa hacia su propio pueblo.
Un cristiano reflexiona: “Si tengo un reloj que no marca bien la hora, lo llevo al relojero, quien lo desarma, encuentra la falla y la arregla, siendo el reloj completamente pasivo. Cualquier otra clase de maquina se repara de la misma manera. Pero el hombre fue hecho a la imagen de Dios, y esta imagen, la natural, queda en la parte en el hombre aún después de la caída, en su poder de pensamiento y en el libre albedrío.
Dios respeta a sus criaturas y no trata a los seres humanos como si fueran máquinas. Dios, nuestro Creador respeta la mente, capaz de pensar; el corazón, capaz de amar; la conciencia, capaz de juzgar; la voluntad, capaz de decidir. Por lo tanto, nos presenta la salvación como algo que se puede escoger y aceptar; no la puedes ganar o conseguir por tu esfuerzo; pero la puedes obtener por fe; y nunca será tuya si no la tomas así”.
Nada mejor que ser sinceros delante de Dios y reconocer, como la samaritana, nuestra necesidad del agua de vida.



Comments