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Mi Encuentro con Dios. 26 de Junio del 2024

  • Writer: familia2015restaur
    familia2015restaur
  • Jun 26, 2024
  • 2 min read


*La Ingratitud*


“Y den gracias por todo a Dios el Padre en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.”

1 Tesalonicenses 5:18

*LECTURA DEL DÍA: 1 TESALONICENSES 5:15-22*


Pablo nos enseña en este pasaje que siempre debemos dar gracias a Dios por todo, porque además ésta es la voluntad de Dios (1 Tes 5:18); sin embargo, se ha perdido de vista este deseo de Dios y muchos han optado por la ingratitud. La ingratitud acarrea consecuencias desagradables para la vida.


1. Amargura. “Cada corazón conoce su propia amargura, y nadie más puede compartir totalmente su alegría”, Proverbios 14:10. Una vida sin agradecimiento es una vida árida, seca, amarga y las personas con amargura son tristes y piensan que no tienen nada que agradecerle a Dios.


2. Insatisfacción. “Toda la gente se pasa la vida trabajando para tener qué comer, pero parece que nunca le alcanza”, Eclesiastés 6:7 Parece ser que esto es un problema que muchos padecemos, estamos inconformes con lo que tenemos, a pesar de tener todo lo que necesitas. Por ejemplo: los casados se quejan de su esposa, los solteros se quejan de estar solos, otros están inconformes con el vehículo que tienen o con el trabajo, porque quieren un puesto más alto o más sueldo, o un auto del año.


3. Destrucción. Éste es el resultado de una vida carente de gratitud: la destrucción de nuestra salud física y emocional, de nuestra familia, de nuestra fe. “No dejes que tu boca te haga pecar, y no te defiendas ante el mensajero del templo al decir que la promesa que hiciste fue un error. Esa actitud enojaría a Dios y quizá destruya todo lo que has logrado”. Eclesiastés 5:6


4. Esclavitud. “Somos tan sólo sombras que se mueven y todo nuestro ajetreo diario termina en la nada. Amontonamos riquezas sin saber quién las gastará”, Salmo 39:6. Nos esclavizamos al trabajo, las deudas, adicciones o ambiciones, por no tener un corazón agradecido con Dios.


Si no aprendemos a vivir feliz y contentos con lo que tenemos, aunque tuviéramos mucho más, siempre estaremos infelices. La felicidad no consiste en tener todo lo que queremos, sino en querer y disfrutar todo lo que tenemos.


Hay un inmenso poder si vivimos una vida de gratitud. Esta simple palabra: “gracias”, es una bomba que detona bendiciones, salud, satisfacción. Alguien que es agradecido marca la diferencia en el mundo. Es una persona sana en todos los aspectos de la vida. El salmista dice: Bendice, Alma mía, al Señor, y no olvides ninguna de sus bendiciones (Salmo 103:2).

 
 
 

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Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos: Escogería antes estar a la puerta de la casa de mi Dios, que habitar en las moradas de maldad.

Salmo 84;10

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