*Disfruta la travesía*
"Luego Jesús entró en la barca y comenzó a cruzar el lago con sus discípulos. De repente, se desató sobre el lago una fuerte tormenta, con olas que entraban en la barca; pero Jesús dormía".
Mateo 8:23-24
*LECTURA DEL DÍA: MATEO 8:23-27*
Para quienes viajan en avión, es importante escuchar cuando el capitán anuncia cómo será el trayecto. Es más, los pasajeros quieren saber cómo será el viaje. Algunas indicaciones que se dan son las siguientes: “Buenos días (tardes o noches), damas y caballeros. Les saluda el capitán y les damos la cordial bienvenida a bordo del vuelo “X” con destino final a tal ciudad. El tiempo estimado es de (tal tiempo). El aeropuerto de destino reporta cielo parcialmente nublado y esperamos ligeras turbulencias durante el trayecto, pero que no afectan la navegación. Es un placer tenerles a bordo y esperamos que disfruten nuestros servicios”.
Algo diferente ocurre en nuestra travesía de la vida cristiana, en comparación con los viajes que realizamos. Y es que seguir a Jesús significa estar decidido a partir a pesar de que Él no da información acerca de las condiciones meteorológicas de la travesía, como muchas veces escuchamos de un capitán al mando de un avión o un barco. Muchas veces significa dejar la familia, los amigos, el trabajo, nuestra zona de comodidad, los afectos, halagos, palabras de aprecio, los aplausos, etc., y mantenernos en la barca con Él.
En el pasaje que leímos esta mañana es interesante notar algunas cosas paradójicas:
1. Los discípulos estaban obedeciendo a Jesús y les vino la tormenta.
2. Estaban viajando con Jesús y, sin embargo, se desató la tormenta.
3. Estaban en el centro de la voluntad de Dios y casi mueren en la tormenta.
A veces esta es la realidad para aquellos que decimos estar en esta aventura con Jesús. Muchos querrán seguirle por tierra (lugar seguro), pero son pocos aquellos que están dispuestos a subir con Él e ir mar adentro; porque quien desee ser un discípulo de Jesús a carta cabal, deberá seguirle dondequiera que Él le lleve. Atrévete a invitar a Jesús a tu vida y disfruta la travesía a su lado.



